Explicaciones del Hombre del Piano
miércoles 30 abril 2008 a las 03:06 :: Categoría: Egoblog :: #100 :: rss
Hay noches que me siento el Hombre del Piano, sin posibilidad de ganar, perdiendo todo por mérito propio y desconocimiento de otros.
Me pongo en el piel de los demás, trato de entender qué les motiva, qué les hace felices, porque si lo se puedo ser mejor persona para ellos. Pero hay gente que sigue en comprenderlo, sin ver que aún habiendo actuado de forma egoista se es posible la redención final, el sacrificio para un bien mayor, por el bien de los demás.
El tener que explicarlo es lo que me cansa, lo que me abate, lo que habiendome quedado no sin culpa, sí al menos sin mala conciencia, se me revuelvan las tripas. Habiendo tratado de expresarme con sinceridad lo único que recibo son recriminaciones y habiendo ignorado las cosas que a mi me dolieron, porque las hubo, por ver que mis pecados era mucho mayores. El haber pasado por relaciones y situaciones realmente duras y que en la primera vez que me dejé ganar y dejar marchar a la persona que quería, haya tenido que además justificarlo...
Sabía muchas cosas de antemano, pero cerré los labios para no causar más dolor y propiciar un futuro más feliz; no plantar la pelea que siempre he ganado con creces porque no sirvía de nada habiendo perdido la confianza de la otra persona... Quise decir todo lo que no dije he irme todo lo limpiamente que se pudiera, pero lograrlo no ha sido tarea de dos, porque el intento de sinceridad ha sido juzgado y sentenciado como otro pecado más a mi larga lista. Los cargos solo puedo especularlos, pero la respuesta más sencilla normalmente es la más correcta; ya que aunque parezca abatido, veo de dónde viene todo este último embrollo, y al final me queda una media sonrisa y las ganas de soltar un "te lo dije".
Para todos los que no han pillado una mierda, como dijo el profesor de literatura de Didac:
PD: esto sí es un mensaje directo, interpretable y que se refiere a personas en concreto; sobre princesas y amargadas escribí en febrero, y no se refieren solo a una persona.
Me pongo en el piel de los demás, trato de entender qué les motiva, qué les hace felices, porque si lo se puedo ser mejor persona para ellos. Pero hay gente que sigue en comprenderlo, sin ver que aún habiendo actuado de forma egoista se es posible la redención final, el sacrificio para un bien mayor, por el bien de los demás.
El tener que explicarlo es lo que me cansa, lo que me abate, lo que habiendome quedado no sin culpa, sí al menos sin mala conciencia, se me revuelvan las tripas. Habiendo tratado de expresarme con sinceridad lo único que recibo son recriminaciones y habiendo ignorado las cosas que a mi me dolieron, porque las hubo, por ver que mis pecados era mucho mayores. El haber pasado por relaciones y situaciones realmente duras y que en la primera vez que me dejé ganar y dejar marchar a la persona que quería, haya tenido que además justificarlo...
Sabía muchas cosas de antemano, pero cerré los labios para no causar más dolor y propiciar un futuro más feliz; no plantar la pelea que siempre he ganado con creces porque no sirvía de nada habiendo perdido la confianza de la otra persona... Quise decir todo lo que no dije he irme todo lo limpiamente que se pudiera, pero lograrlo no ha sido tarea de dos, porque el intento de sinceridad ha sido juzgado y sentenciado como otro pecado más a mi larga lista. Los cargos solo puedo especularlos, pero la respuesta más sencilla normalmente es la más correcta; ya que aunque parezca abatido, veo de dónde viene todo este último embrollo, y al final me queda una media sonrisa y las ganas de soltar un "te lo dije".
Para todos los que no han pillado una mierda, como dijo el profesor de literatura de Didac:
"Tú escríbelo. Y el que no lo entienda, que se joda."
PD: esto sí es un mensaje directo, interpretable y que se refiere a personas en concreto; sobre princesas y amargadas escribí en febrero, y no se refieren solo a una persona.


Comentarios
1. El domingo 4 mayo 2008 a las 18:27, por Dídac :: sitio
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