Cels' Jam Sessions

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jueves 15 mayo 2008

Vivo de Harry Potter

Esta vez voy a ser un tipo importante, snob, estirado y odiable: Troylus Ash-Stormcrow; presidente del Club Británico de Gobstones de Blackfriars, jefe del departamento de Gobstones del Ministerio de Magia, divorciado de una estupenda y guapa política Neozelandesa con la cual sigo teniendo un buen trato y teniendo ambos una hija que parece la Paris Hilton mágica y para rematar un vulgar hermano hippie que viene a ensuciar el mágnífico árbol genealógico de los Ash-Stormcrow. Y hasta aquí puedo leer...

Son las 4.30 de la noche, aún me queda de preparar la maleta para el gran vivo de Harry Potter ambientado en el oscuro año 79 donde el-que-no-debe-ser-nombrado campa a sus anchas causando el terror... Solo sería uno de mis problemas si además de la maleta tuviera mis dos varitas sin la masilla y sin pintar, el traje sin cierre en la chaqueta y además de un sueño terrible, salimos para Ligüerre de Cinca (Huesca) a las 9.00. Espero que todo esto valga la pena.

PD: un spoiler a juego de que me corten el cuello el resto del equipo de I+D Burgolia

miércoles 30 abril 2008

Mimosa

Mimosa germinando
Por suerte hay cosas que últimamente sí crecen.


Esta es mi Mimosa ^__^ No es que haya jugado el tipo consiguiendo transplantar una adorable Mimosa de Benus; he decidido plantarla yo mismo, y así evitarme posibles fracturas de craneo. Ha tardado unas 2 semanas en germinar y ya pensaba que no iban a salir cuando brotaron todas las semillas de golpe.

La Mimosa pudica, para quién no lo sepa, es una planta sensible al tacto: pliega sus hojas y deja caer los tallos menores para parecer mustia y poco apetitosa evitando ser devorada por depredadores herbívoros. No conviene jugar demasiado con ella porque el cerrar y abrir las hojas le ocasiona a la planta un importante gasto energético.



No la veré florecer hasta el año que viene, porque su temporada de florecimiento es entre enero y marzo; aunque eso le dará tiempo para crecer y dar más flores.

flor de la mimosa pudica

Explicaciones del Hombre del Piano

Hay noches que me siento el Hombre del Piano, sin posibilidad de ganar, perdiendo todo por mérito propio y desconocimiento de otros.

Me pongo en el piel de los demás, trato de entender qué les motiva, qué les hace felices, porque si lo se puedo ser mejor persona para ellos. Pero hay gente que sigue en comprenderlo, sin ver que aún habiendo actuado de forma egoista se es posible la redención final, el sacrificio para un bien mayor, por el bien de los demás.

El tener que explicarlo es lo que me cansa, lo que me abate, lo que habiendome quedado no sin culpa, sí al menos sin mala conciencia, se me revuelvan las tripas. Habiendo tratado de expresarme con sinceridad lo único que recibo son recriminaciones y habiendo ignorado las cosas que a mi me dolieron, porque las hubo, por ver que mis pecados era mucho mayores. El haber pasado por relaciones y situaciones realmente duras y que en la primera vez que me dejé ganar y dejar marchar a la persona que quería, haya tenido que además justificarlo...

Sabía muchas cosas de antemano, pero cerré los labios para no causar más dolor y propiciar un futuro más feliz; no plantar la pelea que siempre he ganado con creces porque no sirvía de nada habiendo perdido la confianza de la otra persona... Quise decir todo lo que no dije he irme todo lo limpiamente que se pudiera, pero lograrlo no ha sido tarea de dos, porque el intento de sinceridad ha sido juzgado y sentenciado como otro pecado más a mi larga lista. Los cargos solo puedo especularlos, pero la respuesta más sencilla normalmente es la más correcta; ya que aunque parezca abatido, veo de dónde viene todo este último embrollo, y al final me queda una media sonrisa y las ganas de soltar un "te lo dije".

Para todos los que no han pillado una mierda, como dijo el profesor de literatura de Didac:

"Tú escríbelo. Y el que no lo entienda, que se joda."


PD: esto sí es un mensaje directo, interpretable y que se refiere a personas en concreto; sobre princesas y amargadas escribí en febrero, y no se refieren solo a una persona.

Conclusiones

"La chica vive, el viejo muere, me parece justo".

martes 29 abril 2008

Tonks

Entré en las duchas desnudo con la toalla en el hombro y ganas de que me aplastara una cascada de agua caliente. Al pasar las cortinas descubrí que no estaba solo: dos chicas ocupaban dos de las tres duchas y rieron juguetonamente cuando vieron mi desnudez. Las miradas entre tímidas y descaradas se turnaban mientras me iba limpiando, pero no duraron demasiado. Pronto les cambió las caras y salieron rápidamente de las duchas con el miedo en los ojos. Habían visto mi espalda.

Decidí ignorarlas.

De la baja nuca hasta la rabadilla mostraba un corto y liso pelo negro y cano; entre el pelo se abrían largas calvas allí donde tenía las cicatrices de mi condición. Para un medio hombre-lobo el no poder convertirme durante la luna llena debería ser una ventaja, pero era lo que más odiaba: tenía todas las desventajas de ambos mundos. Fui atacado y mordido por un hombre-lobo no completo, así que mi cuerpo sufrió una transformación permanente pero no completada. La mata de pelo en la espalda era un pequeño inconveniente, pero también estaba la impulsiva atracción de la carne casi cruda, el crecimiento de la musculatura, los dientes, y las garras. Estas dos últimas las había conseguido paliar con hechizos permanentes atados a mi boca y manos, para retener el crecimiento anormal a voluntad. La espalda ya era otra cosa. No hubo encantamiento, hechizo o poción que hiciera desaparecer la mata de pelo negro y cano ya que las cicatrices de las garras y la morderda infecta del hombre lobo parecían mantener su condición salvaje. No era el único caso documentado, había pocos, pero trístemente famosos en los libros de texto mágicos por haber sucumbido a la parte lupina y cometido atrocidades contra amigos y familia. La marca de la espalda era típica de mis escasos congéneres.

Mis pensamientos se diluían bajo la ducha que ardía a mi gusto, pero el placer del descanso tras un buen combate en aquella especie de sala de entrenamiento mágica iba a durar poco. Una voz terriblemente conocida me llamaba desde fuera. No era de las voces que decían tu nombre y tu cerebro podía desechar la línea de sonido para no oirla. No; esa mujer cuando te llamaba no podías obviarla.

Salí con la toalla puesta, por decoro propio, y vi que me estaba esperando sentada al lado de mi mochila revuelta de ropas sucias y limpias.

- Vaya... parece que has impresionado a nuestras dos chiquillas. Y no precisamente por tu físico.

- Muy aguda como siempre - gruñí - Que las jodan.

Tonks tenía una belleza y una mirada que aturdían si te dejabas llevar. El característico pelo variable lo tenía ahora corto y de un rosa rojizo seductor. Los ojos dulces y la mirada levemente lasciva que junto a su cara aniñada desmontaban la guardia más férrea si uno no tenía cuidado.

- Has vuelto a tener otro episodio de rabia ¿verdad? - comentó a la ligera, sin parecer que le daba importancia a las palabras.

- Y qué si lo he tenido - dije gravemente. Me habían jodido el momento de paz y la agonía no había ni comenzado. - He conseguido superarlos todos y los que vengan; sabes que era y soy un buen tipo, hay muchas que me consideran dulce y romántico.

La miraba directamente a los ojos mientras lo soltaba. Tonks y yo tuvimos un escarceo a la par salvaje y pasteloso hacía unos años, antes de que volviera Lupin. No ha habido mujer más fogosa en mi cama y más dulce por al amaneces, pero desde el primer momento supe que sería bello y efímero. Por ese motivo un día desaparecí.

- Están aumentando los ataques de hombres lobo. Quién-tú-sabes o sus seguidores los han estado convocando y prácticamente todos se han posicionado en su bando.

- Deduzco que "prácticamente todos" significan Lupin y yo, así que tenemos otra vez un serio problema peludo. Es verdad que me afectan cada vez más las lunas llenas si es lo que quieres oir, pero no has venido a compadecerte de mi ¿correcto?

- ¡Míralo! y yo pensaba que con tanto músculo que te creció se te había secado el cerebro... - dijo mordaz - Snape ha encontrado algo que te podría ayudar... pero hay que pagar un precio; seguramente muy alto.

Sabía a que se refería; si el odioso Snape había logrado revertir o mitigar los efectos de una mordedura de hombre-lobo sin completar significaba que también perdería lo que ahora me hacía valioso y útil.

- Ya conoces la respuesta Tonks; salvo por estas noches de luna llena, soy el de siempre. - La mentira sonó demasiado descarada.

- Recién salido de la ducha, con apenas una toalla y mostrando esa actitud desafiante... creo ahora mismo soy la más indicada para saber si eres el mismo de siempre. - Su voz tenía un cierto sonido a melancolía y súplica - Lupin no puede elegir, pero tú sí. Tu destreza con la magia era suficiente ayuda, no necesitas nada más. Al menos yo no necesito nada más.

No esperaba algo así... había pasado mucho tiempo de nuestro fugaz romance, y posterior reencuentro de Lupin y Tonks. Yo huí sabiendo que no había hecho lo correcto y fui mordido en uno de mis viajes; ella siempre se había sentido algo culpable por ello; había amado a un hombre-lobo que la rechazaba y ahora pesaba sobre ella el haber amado al que ahora era medio hombre-lobo.

Me sentí desarmado por sus ojos. - No sabeis lo que significa esta maldición... pero lo consideraré mientras no haya indicios claros de que Quién-tú-sabes ha regresado.

- El muchacho está seguro de ello. Dumbledor y la Orden también le creen. - Tonks bajó la vista hacia el suelo, no parecía que hubiese traido más argumentos y se le habían desmoronado con demasiada rapidez. Tras unos segundo alzó la vista y me miró fijamente a los ojos. - Si te pasara algo o hicieras algo yo...

La corté antes de que dijera algo de lo que se arrepentiría. - Tú debes cuidar de Lupin que es lo que más amas en este mundo. Yo estaré bien, sigo siendo yo en las peores noches, algo más irascible tal vez, pero no va a más. He cuidado de mi todos estos años, y te agradezco infinitamente los cuidados que me diste cuando aparecí en la verja de tu casa con la espalda desgarrada. Ahora soy más útil para la Orden, aunque ellos lo deseen moralmente no puedo negarles esa ayuda.

Ella bajó la mirada de nuevo y la alzó mirando al frente mientras el cabello se tornaba a un rojo magmático. - La Orden ha estado buscando una cura para ti durante mucho tiempo, arriesgando sus vidas y protegiéndote mientras tú te lanzabas en solitario en misiones que no te incumbían ¡despreciando todo lo que arriesgamos por ti!

Ahora sus ojos se encontraban con los míos nuevamente, con lágrimas amenazando en ellos.

- Si no has sido capaz de ver todo esto... no se si vale correr tantos riesgos por ti.

Salió disparada hacia la puerta de las duchas del gimnasio. Sabía perfectamente que los componentes de las pociones que me había ido suministrando infructuosamente eran, como poco, muy peligrosas de obtener. Tonks había puesto toda su esperanza en cada una de ellas, pero yo ya había asumido que mi condición era irreversible. Ni siquiera la maestría de Lily fueron suficientes el día que me atacaron.

Ahora solo quedaba un camino posible y lo supe la noche en que él volvió a la vida: unirme a mis odiosos congéneres y obtener tanta información del señor Tenebroso como pudiera.

martes 22 abril 2008

No más princesas...

- [..] Quédate conmigo esta noche, ser. Todavía tengo muchas cosas que enseñarte.
- Ya he aprendido demasiado de ti.
- Pues en su momento, mis lecciones parecían agradarte. ¿Seguro que no te vas a otra cama, con otra mujer? Dime quién es. Lucharé con ella por ti, a pecho descubierto, cuchillo contra cuchillo. -Sonrió-. A menos que sea una Serpiente de Arena. En ese caso podríamos compartirte; aprecio mucho a mis primas.

Festín de Cuervos, pág. 230. George R. R. Martin


No quiero princesas desvalidas buscando compasión
ni viejas amargadas buscando mi perdición

Princesas que salen corriendo tras rescatarlas
viejas que cicutan mi comida.

Busco una sonrisa constante
ser yo el que la produzca.



PD: hace mucho que debía haberle dado al botón de "publicar" lo que había escrito, pero hacerlo implicaba sentirlo.

miércoles 9 abril 2008

La chica del piano

Cuando una chica despampanante sale en minifalda de un piano... sabes que estás en un sueño, y eso jode.

Tenía la altura y físico de Tenhime pero la personalidad y la cara eran no eran suyas; era de rasgos más dulces, de carácter jovial y achuchable. Sonrisa de las que recuerdas y para colmo inteligente. No mucho pecho ni demasiada cadera, en torno a los 0,7 elenios... Jodía mucho que fuera un sueño.

Salió del piano de cola con gracia, sin querer resultar sexy, pero obviamente consiguiéndolo con creces. El llevar apenas una minifalda con aberturas laterales el sujetador de un bañador y una especie de torerilla fucsia realzaba, y mucho, lo imposible de la escena; aún considerando que el piano no tuviera cuerdas en las que lacerarse durmiendo ahí dentro, tenía que ser un piano muy grande para que cupiese una chica tan alta.

- ¡Hola chicos! ¿qué tal estoy? - nos saludaba a Dídac y a mi con cara de felicidad y absoluto desconocimiento del poder seductor de la (poca) vestimenta que llevaba encima.

- Hola niña; pues con 1 metro menos de tela que ayer... así que no diré nada para no resultar obsceno.

- Vamos Ro, ayer también llevaba minifalda y un top, así que no hay tanta diferencia. - Respondió con cierta picardía, así que le debió de gustar mi respuesta.

- ¿Cómo es posible que duermas en ese piano? ¿Es que los chicos del bar no se te tiran al cuello en cuanto te ven? - Dídac estaba estupefacto, le había presentado hace unos días a "la chica del piano" pero creyó que era un bonito apodo para una pianista... no algo tan literal.

- Bueno, una ya está acostumbrada; y prefiero dormir sola. - Resultó ser algo tajante en su respuesta, y era de esperar. Le había contado a mi viejo amigo que ella y yo habíamos intimado un poco, lo suficiente para que nos contásemos algunos secretos, nos riéramos tras un par de cervezas y un café... aunque no lo suficiente para desearla, aunque se hacía difícil viendo la escasez de tela que habitaba su armario.

- Pues es una pena porque tiene que hacer un frío ahí dentro... ¿y no te levantas con tortícolis?

- Ten cuidado niña, que Dídac te pondrá las manos encima con la excusa de hacerte un masaje en cuanto te despistes.

- Descuida, ya estoy acostumbrada a las tortícolis. Y a los babosos. - Le respondió con celeridad. Lo dijo con una sonrisa y guiñándome el ojo. Son de esos gestos que no sabes exactamente qué significan y te imaginas de todo menos lo correcto.

- Aucht! - exclamaba Dídac con su voz de orgullo herido.

- Bueno chicos, una tiene que ganarse el pan. Os veo luego en el descanso. - Como todo, lo decía con una sonrisa en la boca. Tras esto se acerco un poco hacia mi pero de forma poco confidente soltó - Por cierto Ro, el otro día te quedaste dormido en el sofá del bar y mascullabas cosas sobre una chica. ¿Quién es?

Me pilló en fuera de juego. - Ehmmmmm. No se. Creo que hace mucho que no hablo en sueños. Según lo que dijera podía ser desde mi prima hasta Carmen Electra o nadie en particular. ¿Qué decía? - Aunque conocía la respuesta perfectamente quería saber que estupideces escapaban de mi inconsciente. Últimamente me asaltaban sueños repetitivos, algunos de los cuales resultarían muy embarazosos vistos desde fuera.

- Por tus palabras la conocías muy personalmente, fue muy divertido, debería haberlo grabado - Sonrisa pícara y ojos juguetones. Con esta chica todo es un quiero y no puedo. - Luego si eres bueno te lo cuento, que voy a llegar tarde. ¡Besos chicos!

- Los que tú quieras - masculló Dídac al aire una vez se marchó. Unos segundos después dejó de mirar pensativo el pasillo por donde se había marchado y se giró. - ¡Ro, esa sonrisa parte en dos! ¿de dónde la has sacado? El otro día no era la mitad de lo que es ahora.

- Bueno, hoy tiene mucho menos de la mitad de ropa, pero sí; cuando sale por ahí es muy tímida al principio, como tratando de no hacerse notar. Pero es un terremoto en su terreno, es chocante verla tan decidida y tan fragil ¿verdad?

- ¿Y lo del piano? - preguntó contrariado.

- Yo que se. Tendrá un portal dimensional al Fraggel Rock o algo así. Y yo que tú no lo abriría, he oído rumores de los parroquianos del bar sobre gente que curioseó demasiado y acabó muy mal.

- Tío, no se de dónde sacas estas chicas... - dijo Dídac poniendo los ojos hacia el cielo - ¿Tienes una lista de mujeres interesantes o es que te caen del cielo? Deberías intentar algo con ella que se nota a la legua que besarías el suelo que pisa.

- No creo que tenga muchas oportunidades, ya sabes que a las chicas les molan los tíos decididos y un poco chulos. El lado del chico bueno y dulce lo quieren después de que les conquiste el tipo duro. - solté con pesimismo.

- Con Elissa te funcionó...

- No estoy de humor Dídac; no se, es como tener delante una muñeca de porcelana y oro. Es dura pero como no tengas cuidado te la cargas. Y es codiciada por muchos, los suficientes para no tener muchos ánimos de intentarlo.

Nos conocíamos de mucho, y sabíamos qué patadas dábamos mal cada uno, así que zanjamos ahí la conversación y nos dirigimos de la sala del piano a la barra del bar para acuartelarnos tras un par de cervezas ya que Tenhime no se encontraba en la ciudad. De hecho estábamos bastante solos ya que durante las vacaciones de invierno la gente solía desaparecer a ver a la familia que tenía lejos mientras Dídac y yo nos escapábamos a ver a quién fuera. Pero esta vez nos quedamos en la ciudad y por casualidad conocí a la chica del piano.

Tal vez le contara otro día que en realidad sabía mucho más sobre esta mujer tan misteriosa y atractiva, que sí conocía qué había tras el piano y por qué no quería intentar nada con ella; pero esperaría el tiempo suficiente, ya que no quería robarle el placer a mi viejo amigo de imaginarse y soñar lo que era esa chica en realidad... aunque a mi me jodía mucho que fuera un sueño.

lunes 7 abril 2008

Dando mogollón de asco



Ro, das mogollón de asco

Creo que es lo más sincero y bonito que me han dicho últimamente. Así que también os crearé un poco de asco y rencor hacia mi persona (porque-yo-lo-valgo):

Abrigo de piel

Abrigo negro de piel auténtica de vete-a-saber-que-bicho, modelo atemporal de señora y caballero de la peletería Indupisa.

Precio: dos ceros con algún número alto, según mis indagaciones.

Precio de compra: 5 €

Ahora me toca pensar si quitarle las mangas y cerrárselas para hacer una capa o dejarlo tal cual, porque me da pena destrozarlo que igual me gano el favor materno por toda la eternidad si se lo regalo a la mamma.

lunes 31 marzo 2008

Puta lactosa

lactosa

Lactosa: disacárido resultado de la unión de la glucosa y la galactosa, que se metaboliza en el intestino gracias a la enzima lactasa, presente en los lactántes y en mayor o menor medida en la población adulta con ancestros del norte de europa, oriente próximo o del éste de áfrica.
24 años consumiendo leche a diario en cantidades nada despreciables y ahora resulta que me he vuelto intolerante a la lactosa...
De ahí venían los retorcijones mañaneros y las pequeñas nauseas al llegar al trabajo. He tenido que tragarme las palabras que dije a la Enfermera-Berserker tal que "es casi imposible que pueda tener intolerancia a la lactosa, llevo toda la vida tomando leche y no hay casos directos en mi familia".

¿Dónde van a quedar mis tazones de desayuno? ¿Quién consumirá los litros del preciado líquido blanco? ¿Qué será del beber a morro del tetrabrick a media noche con la nevera abierta? ¿Quién tendrá ahora el bigotillo blanco al merendar...?



Pero claro, e aquí la industria láctica que no deja de inventar productos milagro y por una vez saca uno para deleitar a los gourmets lácticos que sirve para algo: las leches bajas en lactosa, a cojón de pato o polvo de prostituta, pero con un sabor cojonudo debido a la disociación de la lactosa en glucosa y galactosa.

También hay desde hace tiempo las leches de soja que no saben a meado de burra, nuevamente a testículo de oca, como la Alpro o similares. O el recurso del pobre que son las leches baratuchas, leche aguada con sabor a eso: leche aguada; mezclada con café o colacao se soportable, pero insipida para el chupito antes de acostarse.

En fin señores... que duro es hacerse viejo. PD: la cosa se ha resuelto así: de posible alérgico he caído al bajo escalón de "intolerante" a la lactosa... Bueno, al menos podré seguir tomando leche aunque me duela la tripa un rato.

martes 25 marzo 2008

Rúnicos 2008

Como siempre la niña nazi ha hecho una buena selección de momentos jocosos; así que sacaré la punta personal al lapiz de los rúnicos.



Cosas que recordaré:

Las quinceañeras espídicas nominadas para protagonizar un capítulo de National Geographic, porque te reirás ad eternium de ellas.

Descubrir a las personas detrás de las máscaras, leer los ojos de las personas de nuevo, aliviarme al conocer a gente más capulla que yo, caer mal a álguien porque no me salía de los huevos ser agradable con todo el mundo (revelación de la temporada).

Meterme constantemente con Dur por deporte... porque solo se aprende cayendo ante los maestros; ando necesitado de grandes cantidades de cinismo y humor inglés y la reina de

Las proto-orgías del stick, los combinados del stick, los emo-disfraces en el stick, a los dueños y camareros del stick y al fin y al cabo al stick en sí mismo.

La falta de balas para tanto emo.

Los que me conocían pero que yo no tenía ni puta idea de quiénes eran; y los que yo conocía y no tenían ni puta idea de quién era.

Las partidas al Condottieri: Lord de las Grandes Putas; y al Jungle Speed: Paralíticos mentales.

Los vivos ambientados en la era franquista en Errenteria, hay que echarle cojones... y paraguas.



Cosas que desearía olvidar:

Sin peinar, porque he acabado odiando el pelo corto y las estúpidas frases de "mejor te quedaría así o asá". Mejor me quedará como me de la gana... mierda de influencialidad estética.

De estas veces que me pongo a pensar y se me queda la cara de gilipollas demasiado tiempo...

La cantidad de tipografías que reconozco, que me persigues y asaltan... aunque no pueda recordar sus nombres. Y la nulo uso adecuado que se les da.

De la sensación de "¿qué pinto yo aquí si no conozco a ni diox?"... Porque por si alguien no lo ha notado, soy la ostia cohibido y hay que sacar un Crítico C para superarlo en la tabla de Maniobras Sociales.

Despertares a ostias, despertares a golpes, despertares cayéndote álguien encima, despertares con música ni-puta-gracia...



Iba alelao todo el día, mezcla de sueño y sensación de que conmigo no va la fiesta... pero pasé del capullo de mi propio "hombre del piano" y me lo he pasado como un puto enano.